“Los adventistas prosperan en el caos para ser la bendición de Dios para los demás”.

El secretario de la Asociación General, Rick McEdward, analiza cómo ser un líder sólido en tiempos de crisis.
23 de marzo de 2026 | Bangkok, Tailandia | Marcos Paseggi, Adventist Review
“Es difícil hallar un personaje bíblico importante que no haya enfrentado personalmente una crisis”, dijo Rick McEdward, secretario de la Asociación General, al inicio de su presentación del 6 de marzo durante la Cumbre de Liderazgo de la División de Asia-Pacífico Sur (SSD) en Bangkok, Tailandia. Dado ese contexto, es poco razonable esperar que los líderes adventistas contemporáneos puedan prestar sus servicios libres de momentos difíciles y situaciones desconcertantes. “Las crisis vendrán, sin ninguna duda. La cuestión es qué hacer y cómo liderar en esos momentos”.
Sobre la base de su amplia experiencia como misionero de larga trayectoria lejos de su país natal, Estados Unidos, McEdward llamó a 400 líderes adventistas de toda la región a que se mantuvieran comprometidos y siguieran confiando en Dios en medio de los momentos difíciles del liderazgo, sabiendo que él nunca falla. “Cuando experimentamos lo peor de la vida, tenemos que ser lo mejor para Dios”, expresó. “Porque cuando llega una crisis, Dios tiene una manera de usar a los débiles, a los humildes y a los dispuestos”.

Anclado en las promesas de Dios
La experiencia de McEdward como líder incluyó nueve años como presidente de la Unión Misión de Oriente Medio y África del Norte (MENAUM). Con sede en Beirut, Líbano, él y su equipo “pasaron por una crisis tras otra”, compartió. Durante ese tiempo, experimentó crisis políticas y económicas, la infame explosión del puerto de Beirut, disturbios sociales y guerras. En ese contexto, y sobre la base de experiencias previas en Asia y Oriente Medio, McEdward pudo recordar una y otra vez que “para estar preparado para una crisis, hay que saber algunas cosas”.
Primero mencionó la importancia de conocer “nuestra identidad—quiénes somos como personas y a quién representamos”. Dando por sentado que el sacrificio es una parte natural del liderazgo, explicó: “Nuestra identidad es sencilla: somos una persona salvada por la sangre sacrificial de Jesucristo. Y si Jesús pudo sacrificarse, ¿qué podemos decir de nosotros?”

Prosperar en medio del caos
McEdward también recordó a los líderes de la SSD que los adventistas del séptimo día “son un remanente para ser una bendición para el mundo”. Es la razón por la que los líderes adventistas no tienen que huir de los momentos de crisis, sino enfrentarlos directamente con el poder de Dios. “Los adventistas prosperan en el caos para ser la bendición de Dios para los demás”, expresó.
Esta realización debería llevarnos a un compromiso con nuestra misión incluso cuando el mundo que nos rodea se desintegra. “Sabemos que las cosas van a empeorar; sabemos que las cosas van a ir de mal en peor”, dijo McEdward. “Pero eso no significa que no podamos ser personas de luz, esperanza y alegría en medio de todo lo que experimenta el mundo. Como líder, ¿está usted preparado para ser una persona de luz?” preguntó.

McEdward también recordó a los líderes adventistas que “para prepararse ante una crisis, necesitan conocer su propósito y su propósito como adventistas es sencillo: dar gloria a Dios en todo lo que hagan”.
En preparación para ello, es esencial no buscar la honra propia, enfatizó. “Es fácil hacer lo correcto por las razones equivocadas”, dijo McEdward. “Necesitamos tener mucho cuidado de no volvernos orgullosos y arrogantes sin siquiera darnos cuenta”.
Un antídoto contra esa actitud peligrosa, dijo McEdward, es amar a otros como lo hizo Cristo. “Jesús tenía la misión de reconciliar a las personas y creo que los adventistas están llamados a ser generosos cada día”. Eso permitirá que líderes y miembros adventistas trabajen juntos para “liberar a las personas de las cargas de la culpa, la vergüenza y la opresión”, expresó.
Proactivos, no reactivos
En la segunda parte de su presentación, McEdward dijo a los líderes adventistas que se prepararan para una crisis sabiendo quién está en su equipo, porque “no se puede ser líder si uno trabaja solo”. Al mismo tiempo, llamó a los líderes a que determinen quiénes de sus equipos están dispuestos a servir y quiénes pueden ser sus consejeros —en quién confiar— cuando llega un momento de crisis.

La misión por sobre el temor
Por último, McEdward llamó a los líderes adventistas a que “elijan siempre la misión por sobre el temor”, incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Y luego, no olviden celebrar cuando la crisis termine, dijo.
Recordó a los líderes adventistas que “cuando lleguemos al cielo, habremos superado todas las crisis juntos”. En ese contexto, McEdward llamó a todos a comprometerse “a ser la luz y la sal de Dios en medio de la tragedia”. Preguntó: “¿Están preparados para basar su vida en la fe, no en el miedo? ¿En el propósito y la misión, no en las emociones?”
Traducción de Marcos Paseggi


