¿Es seguro consumir soya? ¿Es bueno comer manteca?
A todos nos ha pasado. Puede que escuchemos, veamos o leamos un convincente informe sobre las propiedades beneficiosas de una determinada opción nutricional en un respetado medio. Allí se enfatiza que las afirmaciones del informe tienen el respaldo de las últimas investigaciones científicas. Descubrimos que estamos de acuerdo con lo vemos u oímos: de alguna manera, terminamos por convencernos. Como nuevos conversos, salimos inmediatamente a comprar la fruta, la verdura, los granos o el aceite que se promociona como panacea. No obstante, pasan solo unos días, y nos encontramos con otro informe de salud sobre ese mismo artículo nutricional.