Un responsable de una iglesia local adventista muestra cómo atender a las personas allí donde se encuentran.

7 de mayo de 2026 | Iglesia de Stanborough Park, Noticias de la División Transeuropea y Revista Adventista

Manuela Mai desempeña múltiples funciones: es la esposa de Marco, madre de Mimi y Lexi, miembro del consejo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Stanborough Park, en Watford (Reino Unido), además de predicadora y responsable de la adoración.

Sin embargo, hay un cargo que suele despertar una curiosidad especial, sobre todo entre los aficionados al tren: el de capellán ferroviario. En esta entrevista con June Combs, ella reflexiona sobre su vocación, la realidad del ministerio capellán en la red ferroviaria y el papel que desempeña la fe a la hora de apoyar al personal en algunos de los momentos más difíciles de la vida.

¿Qué le llevó a dedicarse a la capellanía?

Mi experiencia profesional se centra en el sector de los viajes corporativos. Durante 20 años trabajé como gestora de viajes para grandes empresas y una conocida compañía aérea, pero también realicé labores de voluntariado en diversos ámbitos. Además de participar muy activamente en la iglesia, formé parte de la organización «Samaritan» durante unos años, fui voluntaria en un centro de cuidados paliativos durante un tiempo, presté servicio como capellana voluntaria en una prisión y trabajé como capellana en un albergue para personas sin hogar.

Ayudar a las personas es algo que me sale de forma natural, y fue mientras estudiaba en la London School of Theology, hace unos años, cuando sentí la vocación de convertirme en capellana a tiempo completo y aprovechar las oportunidades que ello ofrece para compartir el amor de Jesús más allá de los muros de la iglesia.

Nunca imaginé que acabaría trabajando en el ferrocarril, pero Dios nos abre las puertas más interesantes si perseveramos en lo que Él nos pone en el corazón. A pesar de sentir una fuerte vocación, me costó mucho encontrar trabajo durante unos cinco años. Muchas instituciones con puestos de capellán remunerados limitan la contratación a determinadas confesiones religiosas.

En ocasiones resultaba desmoralizador, y cuando solicité el puesto de capellán ferroviario, esperaba sufrir el mismo rechazo y la misma decepción. No puedo describir la alegría que sentí cuando me ofrecieron el puesto. No tenía ni idea de en qué consistía el trabajo de un capellán ferroviario, por lo que fue emocionante formar parte de un mundo nuevo.

¿En qué consiste el trabajo de un capellán ferroviario?

La gente se pregunta si bendigo los trenes o si solo acudo cuando se ha producido un incidente grave. Pues bien, sin duda rezo por cada estación por la que paso y por cada tren en el que subo. Todos los días le pido a Dios que me brinde oportunidades para bendecir a las personas y mantener conversaciones profundas y significativas.

Nuestra labor principal consiste en prestar apoyo al personal ferroviario y a la Policía Británica de Transportes cuando se producen accidentes mortales o con heridos graves. Lamentablemente, muchas personas recurren al ferrocarril para quitarse la vida, y las consecuencias de ello, sobre todo a largo plazo, pueden resultar traumáticas para todo el personal implicado.

Asimismo, ofrecemos apoyo para todo tipo de retos, tanto laborales como personales. Nuestro lema es «Acompañar al personal ferroviario en el viaje de la vida».

Describa un día típico.

Mi jornada diaria consiste en viajar mucho en tren. O bien visito estaciones para ofrecer apoyo en materia de bienestar cuando se ha producido un incidente, o bien me encuentro en un depósito, vestido con mi ropa de alta visibilidad, para saludar al personal, lo que a menudo da pie a todo tipo de conversaciones interesantes.

Visito con regularidad las comisarías de la Policía Británica de Transportes y me encargo de visitar las empresas ferroviarias que me han sido asignadas. Asimismo, atiendo las llamadas y los mensajes en los que se solicita apoyo, lo que a menudo implica reunirme con miembros del personal para mantener una conversación individual cuando atraviesan un momento difícil.

¿Qué zona cubren?

Formo parte de un equipo de aproximadamente 20 capellanes que prestamos servicio en Inglaterra, Escocia y Gales. Mis compañeros y yo cubrimos amplias zonas geográficas, por lo que llegar a todos supone todo un reto. Debido a la naturaleza del trabajo por turnos, puedo visitar una estación varias veces y encontrarme con personal diferente en cada ocasión.

En general, mi ámbito de responsabilidad abarca toda la red de London Overground y partes del London Underground (red de metro). Asimismo, superviso los servicios ferroviarios que se dirigen hacia el norte desde Londres hasta localidades como Banbury, Bedford, Milton Keynes y Long Buckby. Esto incluye tramos de Chiltern Railways, Thameslink, London Northwestern Railway y Avanti West Coast. Además, presto apoyo a varias comisarías de la Policía Británica de Transportes.

No hay dos días iguales, ni dos emisoras se parecen entre sí. El trabajo es variado e interesante, y es imprescindible sentir pasión por las personas y sus historias.

¿Qué papel desempeña su fe cristiana?

Es la base de quién soy y del trabajo que realizo. Detrás de las cámaras se dedican muchas horas a la oración para prepararme para el día que tengo por delante, sobre todo cuando debo afrontar conversaciones difíciles.

Aunque somos capellanes cristianos, y el personal lo sabe, solo abordamos el tema de la fe en nuestras conversaciones si el miembro del personal así lo desea. Estamos a disposición de personas de todas las confesiones religiosas y de quienes no profesan ninguna.

¿Cuáles son algunos de los aspectos más interesantes de este trabajo?

He participado en jornadas de formación de los servicios de emergencia, en las que he hecho de «víctima». Me he metido debajo de un tren y me han «rescatado». Estas actividades me ayudan a comprender mejor los retos a los que se enfrentan cada día las personas a las que prestamos apoyo.

También he tenido la divertida experiencia de viajar en la cabina del conductor y disfrutar de las magníficas vistas.

¿Qué es lo que le proporciona mayor satisfacción?

Cuando alguien dice: «Gracias por escucharme. Me siento mucho mejor». Es en esos momentos cuando sé que Dios me ha enviado a sus vidas para mostrarles Su amor y hacer brillar Su luz, y me siento verdaderamente honrada.

Esta versión se basa en la entrevista publicada en el página de noticias.