El programa de máster prepara a los líderes eclesiásticos y a los profesionales para abordar las crisis familiares, la violencia doméstica y las necesidades en materia de salud mental en las congregaciones y las comunidades.

20 de agosto de 2026 | Montemorelos, Nuevo León, México | Laura Marrero y el equipo de redacción de IAD News

Para asistir a sus clases de posgrado, Iván Moya recorre casi 17 horas desde el este de Cuba. Yamil Oses, un pastor de la provincia de Villa Clara, suele tardar cuatro horas y media en llegar a La Habana, pero las dificultades de transporte de este año han convertido el trayecto en un viaje en tren de nueve horas.

Su experiencia refleja el compromiso que subyace a la titulación de máster en Asesoramiento Familiar que imparte en Cuba la Universidad de Montemorelos (UM), en colaboración con el Seminario Teológico Adventista de Cuba (SETAC). Diseñado principalmente para pastores, aunque también abierto a profesionales de la educación y la psicología, el programa está a punto de concluir su segunda promoción.

Las clases presenciales del Máster en Asesoramiento Familiar permiten a los estudiantes profundizar en temas como la intervención en situaciones de crisis, la violencia doméstica y la salud mental. [Fotografía cortesía de Lucio Olmedo]
Nueve estudiantes que comenzaron el programa en 2023 están completando este verano sus últimas asignaturas presenciales. A continuación, deberán redactar un artículo científico y enviarlo a una revista indexada como parte de los requisitos para la obtención del título. Se prevé que la graduación tenga lugar en mayo de 2027.

«Son pocas las personas que acuden a nosotros con dudas doctrinales o teológicas; la mayoría busca ayuda para resolver problemas entre padres e hijos, matrimonios y otras situaciones familiares», afirmó Moya. Esas realidades del ministerio pastoral, añadió, le motivaron a seguir formándose a pesar de las dificultades económicas y de transporte.

La formación ante los retos tecnológicos

Cada verano, los profesores de la Universidad de Montemorelos viajan a Cuba para impartir clases intensivas durante un periodo de entre cuatro y seis semanas, turnándose a medida que imparten cursos que suelen durar entre una y una semana y media.

El Dr. Lucio Olmedo, coordinador de estudios de posgrado de la Facultad de Psicología de la UM, afirmó que el modelo presencial es en gran medida necesario debido a las limitaciones en la conexión a Internet y el suministro eléctrico. Aunque el seminario cuenta con paneles solares y una antena de Internet, la infraestructura es suficiente principalmente para la matriculación, la entrega de trabajos y otras tareas académicas básicas, pero no para impartir clases por videoconferencia de forma continuada.

El plan de estudios incluye los fundamentos psicológicos de las situaciones de emergencia, la atención en situaciones de crisis, la sexualidad a lo largo del ciclo vital, la violencia doméstica, la intervención en situaciones de crisis y la investigación.

Para Oses, la formación ya ha cambiado su forma de abordar el ministerio pastoral.

Los profesores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Montemorelos imparten clases presenciales en Cuba como parte del programa de Máster en Orientación Familiar, adaptando los contenidos de las asignaturas a las necesidades del contexto cubano. [Foto cortesía de Lucio Olmedo]
«El programa me ha permitido replantearme mi propia visión del mundo y, al mismo tiempo, contribuir a transformar la perspectiva de muchas de las congregaciones a las que presto servicio como pastor», afirmó.

Oses afirmó que el curso sobre violencia doméstica le había mostrado la importancia de abordar el tema de forma más decidida con las iglesias y las familias. La formación en intervención en situaciones de crisis también le ha ayudado a acompañar a las personas en situaciones difíciles con mayor sensibilidad y un enfoque más estratégico.

Adaptación de la formación a Cuba

La docencia en Cuba también ha supuesto un reto para los profesores de la UM a la hora de adaptar los ejemplos y métodos utilizados en el aula a las realidades a las que se enfrentan los estudiantes en sus comunidades.

«El esfuerzo por transmitir los conceptos de cada asignatura respetando al mismo tiempo la cultura del lugar en el que impartimos clase resulta sumamente valioso», afirmó el Dr. Marcelo Moroni, director de la Facultad de Psicología de la UM.

Moroni añadió que, para los profesionales de la salud mental, el hecho de reconocer cómo varían las circunstancias familiares y los problemas de salud mental de una región a otra también enriquece su práctica profesional.

El objetivo, según afirmó, va más allá de obtener un título.

«Contribuir a la formación de profesionales que respondan a las necesidades de la Iglesia y de la comunidad es una parte fundamental de nuestro compromiso misionero», afirmó Moroni.

Durante los cursos académicos, el profesorado y el alumnado analizan diferentes enfoques para hacer frente a crisis puntuales, a la violencia doméstica y a otros retos que afectan a las familias. [Foto cedida por Lucio Olmedo]
Apoyo más allá de lo académico

Ese compromiso también se ha traducido en acciones concretas. Durante sus visitas a Cuba, los profesores de la UM llevan ropa, medicamentos, artículos de higiene personal y, cuando es posible, alimentos no perecederos para ayudar a los estudiantes, a las familias y a otras personas vinculadas a la comunidad del seminario.

«La solidaridad de los profesores también ha quedado patente durante las difíciles circunstancias que atraviesa nuestro país», afirmó Oses. «Ese gesto demuestra su compromiso con nosotros, no solo como estudiantes, sino también como personas».

Moya afirmó que, sin el apoyo de la universidad, la situación económica del país le habría dificultado el acceso a un programa de posgrado similar.

«Valoramos el compromiso de la universidad con nuestro grupo y su interés por apoyar nuestra formación», afirmó.

Perspectivas de futuro

La colaboración entre la UM y la SETAC ha dado lugar a dos promociones. La primera se inició antes de la pandemia de COVID-19 y, tras las interrupciones provocadas por la emergencia sanitaria, concluyó en 2023 con tres titulados.

La segunda promoción comenzó con unos 17 alumnos y, en la actualidad, son nueve los que están a punto de finalizar el programa. La emigración ha sido uno de los factores que han influido en la permanencia de los alumnos.

Mientras los responsables de la Universidad de Montemorelos, la SETAC y la Iglesia Adventista de Cuba estudian la posibilidad de abrir una tercera promoción, los estudiantes actuales se centran en completar los requisitos que les quedan por cumplir.

Para Moya, los años de estudio y los largos viajes, en última instancia, se traducen en un compromiso con el servicio.

«Esperamos que todo este esfuerzo dé sus frutos», afirmó, «y, sobre todo, que podamos servir a Dios allá donde Él nos llame».

La versión original de esta noticia se publicó en la página web de noticias de la Universidadde Montemorelos.